A menudo se habla de la energía solar como una de las más respetuosas con el medio ambiente. Sin embargo, esa no es su única ventaja competitiva. Distintas fuentes, incluyendo la Agencia internacional de energía (AIE), han reportado recientemente que la energía solar fotovoltaica es también es la opción más barata para producir energía.

La energía solar ya es un importante contribuyente al mix energético nacional. En España, la energía solar contribuyó a 8% del mix energético en 2020. Sin embargo, su coste ha sido históricamente más alto que el de los combustibles fósiles. Esto ha dado lugar a un crecimiento inferior a la media en las tasas de adopción de la energía solar.

Sin embargo, con los avances en la operación y fabricación de paneles solares, la energía solar es actualmente la opción más barata para producir electricidad. Este artículo analiza la diferencia en los costes de la energía solar frente a los combustibles fósiles y la evolución en los costes de la energía solar en los últimos años.

El mercado de producción de energía en la actualidad

Hoy en día, el mercado de producción de energía está ampliamente dominado por los combustibles fósiles. De acuerdo a datos de Our World in Data, en 2020, el 34% de la energía eléctrica del mundo provino de la quema de carbón y el 23% del gas, siendo estos dos los combustibles que actualmente dominan el mercado.

Si comparamos estos valores con los de una década atrás, el carbón bajó de un 39% de contribución al mix energético mundial a un 34%. Por otro lado, la energía solar aumentó su contribución de un 0,15% a un 3,2% en el período 2010-2020. Esto es, en gran parte a la disminución en su precio y la relevancia que ha tenido debido a los impactos ambientales positivos que presenta este tipo de energía.

Porqué la energía solar es la forma más barata de producir electricidad

El elevado coste de la energía solar ha dificultado su adopción generalizada durante muchos años. Sin embargo, debido a recientes innovaciones tecnológicas, hoy en día su precio es el más barato del mercado, incluso por debajo del de los combustibles fósiles.

Pero, ¿porqué la energía solar es hoy en día la más barata?

Para ello, explicaremos brevemente de qué dependen los costes de la energía producida a partir de fuentes fósiles y renovables.

Los costes de la energía producida a partir de combustibles fósiles dependen de dos factores. Por un lado, el precio del combustible que debe quemarse (carbón, gas, y petróleo), y por otro lado los costos operativos de las centrales termoeléctricas.

Y aquí ya nos encontramos con una gran ventaja de la energía solar: no hay que pagar por el combustible a utilizar. El combustible (luz solar) no debe extraerse de ningún yacimiento ya que se encuentra siempre disponible para ser utilizado. Y los costes operativos de la producción de energía solar también son menores que los de una central termoeléctrica. Luego, lo que determina el precio final de la energía solar es la producción de energía, que dependerá del coste de la tecnología a utilizar.

Por otro lado, la producción a gran escala de celdas solares es un factor que influye significativamente en su precio. A mayor demanda de energía solar, la producción de paneles solares aumenta, lo cual disminuye su precio y por ende el coste total de la energía solar. A mayor cantidad de instalaciones de energía solar, menor será su precio en el futuro.

Por último, es importante también hablar de las baterías de litio para almacenar energía renovable. El precio de estos dispositivos se redujo un 97% en los últimos 10 años. Esto representa una gran diferencia para los usuarios, y un gran incentivo al uso de energía solar en los hogares.

Comparación de los costes de energía solar con otros tipos de energía

El precio de la energía solar ha disminuido más de un 80% en los últimos 10 años. Comparado con otros tipos de energía como carbón, gas natural y energía nuclear, la energía solar fotovoltaica hoy representa la energía más barata del mercado.

evolución en el precio de la energía solar 2010-2019

Evolución del precio de la energía (€) obtenida a partir de distintas fuentes en los últimos 10 años. Se puede observar que la energía solar es la opción más barata para producir energía. Referencias: Solar (amarillo), eólica off-shore (gris), carbón (naranja) nuclear (azul). Datos: STATISTA

Los avances tecnológicos (por ejemplo, el aumento de la eficiencia) han contribuido a reducir el coste de la energía solar. Por ejemplo, las mejoras en la fabricación de celdas fotovoltaicas han sido uno de los principales impulsores del descenso de los costes de los paneles solares.

En los primeros años de la energía fotovoltaica, el coste de los paneles era relativamente alto. Para que la energía solar fuera competitiva con los combustibles fósiles, el coste de los paneles fotovoltaicos debía reducirse al menos en un 50%. A principios de la década de 2000, la mayoría de los paneles solares costaban alrededor de 7,2 euros por vatio (W) de energía instalada. A principios de la década de 2010, los costes de los paneles solares cayeron por debajo de los 1,8 euros por W. Hoy en día, su precio se encuentra por debajo de los 0,45 euros por W. Esto hizo que la energía fotovoltaica fuera más competitiva frente a las centrales eléctricas de combustibles fósiles y abrió nuevas aplicaciones para la energía solar.

Esta reducción en el precio de la energía solar no solamente tiene impactos en la adopción por parte de nuevos consumidores, sino también en la construcción de nuevas plantas de energía.

Debido a las ventajas económicas que presentan estos proyectos, en 2019, el 72% de las nuevas instalaciones para producir energía en el mundo fueron instalaciones de energía renovable.

¿Puede la energía solar dejar de ser la más barata en los próximos años?

El hecho que los costes de la energía solar sean los más bajos del mundo depende de su comparación con los precios de otros tipos de energía.

Entonces ¿qué tal si los costes de la energía producida a partir de combustibles fósiles siguen disminuyendo en los próximos años?

En ese caso, la energía solar dejaría de presentar esta ventaja competitiva, en especial en países de bajos recursos que no pueden pagar los costes adicionales de la energía renovable.

Sin embargo, es difícil que esto último ocurra. Esto se debe a que no las centrales termoeléctricas ya han llegado a un nivel de eficiencia difícil de superar. Por otro lado, el precio de la energía eléctrica producida a partir de combustibles fósiles no depende únicamente de los costes operativos, sino del precio de los combustibles. En el caso del carbón, el combustible representa el 40% del coste de la energía.

Por otro lado, el coste de la electricidad obtenida a partir de gas natural también depende fuertemente del precio de dicho combustible. Esto significa que tampoco deberíamos esperar desarrollos tecnológicos a largo plazo que disminuyan su coste, sino que este último variará en función del precio del mercado del gas natural.

A diferencia de estos últimos dos combustibles, las energías renovables poseen planes tecnológicos a largo plazo que buscan reducir su precio en las próximas décadas. Ya que el coste del combustible (viento, sol) no influirá en el coste total y por ende en el precio que los consumidores deberán pagar para obtener este tipo de energía.

Predicciones a futuro en el precio de la energía solar

La energía solar se está abaratando más rápido de lo que muchos expertos esperaban.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) ha predicho que el coste medio de la energía solar estará cerca de los 0,045 euros por kWh en 2030, frente a los 0,06 euros por kWh actuales.

Por otro lado, según un reporte reciente de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA), el coste de la energía solar seguiría bajando durante las próximas décadas. En la década del 2030, se prevé que el coste de la energía solar se mantenga entre 0,02 y 0,07 euros por kWh; y en la década del 2050 entre 0,013 y 0,04 euros por kWh.

Conclusiones

El hecho que la energía solar sea actualmente las más barata del mercado representa una gran oportunidad en la transición a economías bajas en carbono.

Producir instalaciones de energía solar a gran escala no solamente traerá beneficios ambientales como la reducción de emisiones totales de CO2. En muchas partes del mundo, también se podrá democratizar el uso de energía, al ser más accesible para sectores sociales que anteriormente no podían acceder al mismo por sus altos costes.