Aunque el autoconsumo energético y el aprovechamiento solar llevan tiempo entre nosotros, los recientes cambios legislativos han dado un impulso al autoconsumo solar al eliminar algunos de los obstáculos e incertidumbres que lo penalizaban. Es el momento de replantearse esta interesante alternativa a la luz de estas novedades y ver las ventajas e inconvenientes que supone.

Qué es el autoconsumo solar

Aunque la palabra autoconsumo no es muy acertada, lo que pretende expresar es que tú mismo produces la energía que consumes o al menos parte de ella. Cuando hablamos de autoconsumo solar, de nuevo una expresión bastante equívoca, lo que queremos decir es que esa energía que producimos nosotros mismos la sacamos del sol. Por tanto, si somos capaces de generar electricidad para consumo propio mediante paneles solares estaremos dentro del autoconsumo solar. Más adelante veremos que hay varios tipos de esta modalidad.

¿Por qué nos puede interesar la energia solar?

En primer lugar, porque se trata de un recurso inagotable cuyo aprovechamiento es muy respetuoso con el medio ambiente. Las ventajas ecológicas de la electricidad dependen de su forma de generarse. Ten en cuenta que hasta las presas tienen un coste medio ambiental pero es que la electricidad se produce también a partir del carbón, lo que origina muchas emisiones de CO2. En cambio, la energía obtenida mediante paneles solares es limpia. Incluso los propios paneles tienen componentes ecológicos ya que se basan en el sílice, un material abundante en las arenas.

En segundo lugar, porque la electricidad nos saldría gratis. Vamos a dejar para luego la cuestión de la inversión que hay que hacer y que veremos que se amortiza en poco tiempo. Lo importante es que no vamos a depender de los altibajos de las compañías eléctricas que más bien tienden a subir que a bajar los precios. Seríamos independientes y no solo en lo económico sino en todo lo relativo a las limitaciones que puedan poner las compañías en horas de consumo máximo, limitaciones de potencia, nuevos enganches, etc. Interesante, ¿verdad?

¿Qué tipos de autoconsumo solar existen?

Aunque nos suene extraño, en España las placas solares son muy capaces de generar más energía de la que necesita nuestra vivienda si la instalación está optimizada. Eso quiere decir que podríamos venderla a la compañía eléctrica con la consiguiente ventaja económica. Ya no estaríamos hablando de generar nuestra electricidad gratis sino de ganar algo además. Naturalmente, para poder hacer eso hay que pedir permiso a la compañía y conectarse a la red general con un contador bidireccional. Estos son los que la normativa llama Tipo 2.

 

Los de Tipo 1 simplemente no pretenden vender el exceso de energía que puedan producir, ya sea para abaratar la inversión en un primer momento o para almacenarla en baterías.

A estos tipos recogidos en la normativa deberíamos añadir algunas otras características diferenciadoras importantes. Por ejemplo, tal vez te interese optar por un autoconsumo total y mantenerte aislado por completo de la red general, quizá porque tu vivienda esté lejos de ella. En este caso deberás tener un generador auxiliar para prevenir averías en el kit solar o abundancia de días nublados en los que apenas podrás generar electricidad. Pero también puede interesarte mantener la conexión a la red para caso de emergencias o para suplementar tu propia fuente solar cuando el consumo sea alto.

¿Es el autoconsumo solar adecuado para todo tipo de viviendas?

En principio sí, pero en unos casos resultará más ventajoso que en otros. Por lo pronto, ya es posible hacer instalaciones colectivas, lo que debería abaratar mucho la inversión. Sin embargo, no es fácil que un bloque en altura disponga de los espacios necesarios para instalar las superficies de placas que se necesitarán para abastecer a muchas viviendas. Y menos si se trata de un bloque ya construido. Por el contrario, una vivienda aislada que esté aún en fase de proyecto lo tiene mucho más fácil. Entremedias están las pequeñas urbanizaciones con espacios suficientes y no demasiadas viviendas en donde es posible optimizar las instalaciones y su mantenimiento al máximo.

Tienes que tener en cuenta una cosa importante: lograr el autoconsumo no solo depende de la cantidad de energía que seas capaz de producir. También depende de la cantidad de energía que necesites para tu consumo. Si tus necesidades bajan, es más fácil alcanzar la autosuficiencia energética. Y para bajar el consumo de tu vivienda lo mejor es que se diseñe bajo estas premisas desde un primer momento. Sobre todo en lo relativo a la calefacción, que es el factor de mayor consumo energético de una vivienda. Aunque no sea eléctrica, reducir los puentes térmicos y mejorar los aislamientos siempre te será útil y te ayudará a avanzar en la línea de un consumo más responsable.

Vale, me interesa, pero ¿cuánto cuesta eso?

Aunque ya hemos dicho que la electricidad en sí misma te va a salir gratis, hay una inversión importante que hacer, pues hay que gastar un dinero en paneles fotovoltáicos, inversor, baterías, etc. Eso significa que, de momento, adelantamos un dinero que iremos ahorrando a lo largo del tiempo cuando no tengamos que pagar la luz. Ese tiempo se reducirá si vendemos excedentes, pero, en ese caso, la inversión a realizar será mayor. Y todo eso dependerá del consumo efectivo que tengas, de la instalación que pongas, de en qué ciudad vivas, del mantenimiento… No, no es fácil generalizar. Sin embargo, te será muy sencillo hacerte una idea con esta calculadora solar: con los datos de localización y de consumo medio mensual te saca el coste de la inversión, el número de paneles que puedes necesitar y algunos otros datos interesantes.

También puedes planificar tu inversión por etapas, no hace falta que lo hagas todo de golpe. Puedes comenzar manteniendo la conexión a la red general y utilizando la electricidad de tus paneles fotovoltáicos como apoyo hasta ir viendo cómo evolucionas. Probablemente, cuando veas lo que te puedes ahorrar te será más fácil dar el siguiente paso. Más delante, podrás poner baterías para almacenar energía para las noches y los días nublados. Quizá entonces te animes a desconectarte a ver cómo te va para, por último, atreverte a empezar a vender el exceso de electricidad que consigas. De esta manera la inversión se escalona y es más fácil de asumir. Eso sí, conviene que todos estos pasos estén bien previstos desde el primer momento para que no des ninguno en falso.

¿Y qué hay de esas leyes del “impuesto solar”?

Olvídalo. Desde el pasado 5 de octubre de 2018 en que salió el Real Decreto de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los consumidores se mejoraron bastante las condiciones que había hasta entonces. Anteriormente solo teníamos la Ley 900/15 de Autoconsumo con algunas limitaciones importantes que ahora se han eliminado. Para empezar, el nuevo Real Decreto ha dejado de prohibir las instalaciones para más de un usuario, lo que habilita a edificios y comunidades para ponerse a ello con ganas. Ya hemos comentado las posibilidades de una actuación conjunta entre varias viviendas. El Real Decreto también simplificó los trámites administrativos, particularmente para los autoconsumos de Tipo 1, los que no van a vender electricidad, que son la mayoría. Si este va a ser tu primer paso, te lo han puesto más fácil. Y para cuando hayas superado esa etapa y seas un experto no te será complicado hacer los trámites siguientes.

Pero, lo más importante, el Real Decreto del 5 de octubre pasado prohibió gravar con cargas a las energías renovables de autoconsumo, lo que se llamó en su momento el “impuesto al sol”. Aunque es verdad que no se llegó a cobrar a las viviendas individuales, el mero hecho de que pudiera cobrarse algún día distorsionaba los cálculos de rentabilidad y resultaba disuasorio por la incertidumbre futura. Ahora tenemos una seguridad jurídica que anima al autoconsumo. Recuerda que las leyes no pueden tener efectos retroactivos perjudiciales para los ciudadanos por lo que una vez que te hayas acogido al autoconsumo solar en estas condiciones actuales, no te podrán volver a imponer impuestos al sol aunque cambie la legislación de nuevo. Es, pues, el momento de abordar la cuestión.

El autoconsumo solar es una magnífica oportunidad de ser más autosuficientes y de asumir una existencia más responsable. Es una buena apuesta por un mundo más limpio y un medio ambiente mejor. Supone una buena oportunidad para aprender, tú y los tuyos, el verdadero valor de la energía y haceros cargo de lo que realmente supone. A todo eso hay que añadir un ahorro a corto y medio plazo muy significativo que lo hace interesante incluso dejando de lado todas las consideraciones medio ambientales y educativas anteriores. Por otra parte, España es uno de los países más favorecidos por el sol. Sería absurdo que mientras en otros países europeos se esfuerzan por avanzar en esa dirección nosotros permaneciéramos ajenos a ella. Los recientes cambios legislativos han eliminado muchos de los obstáculos que teníamos: el momento de planteártelo es ahora, vale la pena.